Introducción

Tras 18 años de experiencia profesional como consultor y entrenador de profesionales, siempre he tenido la sensación, y la he comentado con empresarios y directivos, que los programas de desarrollo directivo aportaban muy poco a los profesionales, y son más un negocio para las consultoras que una ayuda real al directivo que, año tras año, asiste aburrido a los mismos tipos de formaciones.

Estos programas obsoletos, aburridos y poco efectivos se centran en maquillar conductas, sin tratar en profundidad lo que acontece en el interior del directivo… Este planteamiento es superficial, erróneo y la experiencia demuestra que tiene una escasa transferencia a los resultados.

Hoy por hoy, la realidad del directivo es muchísimo más compleja que la aplicación correcta de una serie de conocimientos y habilidades.

Cuestiones de carácter personal y cuestiones profesionales se entrelazan para dejar un escenario en el que mantener la concentración sobre los objetivos y las acciones cotidianas a desarrollar se convierte en todo un reto.

Es común encontrarse con el desarrollo de estrategias de evasión de responsabilidad, autoengaño y victimización en la actividad cotidiana de directivos y responsables de equipo. En su interior se desarrolla una película que nadie quiere ver y que ningún programa de desarrollo está dispuesto a tratar… hasta ahora.

Es por ello que me animo a plantear un programa de desarrollo directivo que intente suplir estas deficiencias y pueda cambiar de forma permanente los resultados.

  • Un programa que permita al directivo liberar su verdadero potencial eliminando limitaciones ancladas en su interior.
  • Un programa que trabaje no sólo sobre lo cosmético y superficial, sino sobre el origen de la conducta, sobre las emociones y la mente en su conjunto.
  • Un programa que facilite al directivo reprogramarse para el éxito de forma permanente.